En estos tiempos que corren para el fútbol en general y particularmente en la Unión Deportiva Tesorillo donde el compromiso y la lealtad son palabras que no están en el diccionario de todos los jugadores, y después de la marcha de algunos jugadores, que juraron amor eterno a la camiseta amarilla y al proyecto del ascenso y cuando vieron venir los problemas de lejos, huyeron al olor de los euros en busca de otros equipos a los que jurar verdadero amor eterno.
En estos tiempos que corren, donde el dicho tanto tienes tanto vales, cobra fuerza como cobra fuerza la necesidad de la unión por conseguir el anhelado ascenso, tengo que hablaros de Jorge Pirri. 
Quiero creer que el moro, sanroqueño de nacimiento, en otra vida debió nacer cerca de la casita de campo, o quizás junto al molino, porque no es normal ese nivel de compromiso que tiene con nuestra institución.
Llego hace ya cinco años de la mano de la actual directiva, llegó sin hacer ruido, supongo que eclipsado por la sombra de grandes fichajes mediáticos como fueron los del espectacular Alexis de la Paz, o los del tan querido Jorge Báez, venía procedente del Manilva, el no tenía un grandioso currículum a sus espaldas a pesar de haber jugado con la Balona en Segunda B, llegó como una más y se ha convertido en el icono del proyecto de este equipo. 
Poco a poco, se ha ido ganando el cariño de la afición y siempre a base de trabajo y sacrificio, y siempre en silencio, el primer año consiguió ascender a la unión a Regional Preferente, en el segundo fue un pilar fundamental para el ascenso a Primera División Andaluza, y tuvo la gesto en el tercer año de disputar una liguilla de ascenso a tercera división contra el Montilla, del cual salimos victoriosos, la temporada pasada terminamos en quinta posición y la afición tesorillera pudimos disfrutar con Jorge Pirri.
Jorge Pirri no se fue, y quiso morir con las botas puestas y cumplir su sueño jugar en tercera división con la Unión Deportiva Tesorillo.
Las dudas duraron diez segundos, la conversación me confiesa el directivo finalizó, con un “ me quedo, a sido un momento de debilidad, este año ascendemos”
A día de hoy cuando la formalidad y el compromiso apenas tiene valor para muchos jugadores, Jorge Pirri es un ejemplo a seguir, y después de una temporada cargada de complicaciones, el de San Roque, sigue en la Unión de la misma forma que el primer día que llegó, en silencio y sin hacer ruido.
Algún día cuando todo esto acabe, ojala que dentro de mucho, recordaremos a los jugadores que han pasado por la Unión, y yo personalmente recordaré con gran cariño a Jorge Pirri, y espero todos los que habéis leído hagáis lo mismo.
El pasado domingo después de la victoria aplastante contra la Roteña, si hay algo que saque en positivo y si algo me alegró fue lo siguiente:
Rondaba el minuto noventa de partido, vencimos 4-0 y todo el mundo pensaba en el próximo partido, un jugador de la unión, perdió un balón en ataque, la roteña monto una bonita contra intentando quemar su último cartucho, pero un jugador con el dorsal número 6, y que responde al nombre de Jorge Pirri, se lanzó al suelo y con una fenomenal tijera cortó el balón para abortar la jugada.
Minuto noventa, partido ganado, tres puntos conseguido, y Jorge Pirri, con 35 años se tira al suelo de manera espectacular para abortar la última ocasión del partido.
Ese es Jorge Pirri señores, con letra mayuscula "UN CRACK DE LOS PIES A LA CABEZA".
