
No se puede destacar a ninguno, porque todos han estado muy concentrados y a sabiendas que en frente tenían un rival que llegaba al Municipal de la Era con la necesidad imperiosa de llevarse los tres puntos para despegarse del Algeciras C.F.
Maqui sabia del inicio explosivo con el que suelen salir los amarillos, y lo advirtió a sus chicos al comenzar el encuentro.
Contragolpeaba el Arcos, con una jugada de Archi por el carril derecho pero su centro pasado no encuentra rematador.
Al cuarto de hora llegaría la oportunidad de Carenote que se queda solo encarando portería, pero el esférico se le queda atrás y los defensores abortan la jugada.
Hasta la media hora no tocaría Sotelo su primer balón, en un tímido disparo a las manos de Miguel Rivas.
No daba muestras el Arcos de crear peligro, no así el Tesorillo que tanto con Carenote como con Fiera buscaban incansable la meta rival.
En la segunda mitad, comienza el Tesorillo buscando la puerta de Leñero con un disparo de Carenote desde su casa, que el cancerbero manda a corner.
Tres minutos mas tarde, en una falta de Juan Ramos al borde del área, Zúñiga estrella un balón en la barrera.
Cuando se rozaba el 90, de nuevo el Tesorillo le rompía el fuera de juego a su rival y Piñero por banda izquierda se mete hasta la cocina. Con Fiera y Carenote solos de marcaje, al interior le bota mal el balón y se lo regala a Leñero.
Pero antes de que el colegiado pitara el final, Zúñiga metía el miedo en el cuerpo en un disparo raso que sale lamiendo el palo izquierdo de la mata local.
Reparto de puntos que no contento a ningún equipo, ya que tanto el Arcos no aprovechó el pinchazo del Algeciras y al Tesorillo le supo a poco el punto obtenido.
La próxima semana los amarillos visitan el Nuevo Mirador de Algeciras en el derbi el domingo a las 17´00 horas.
Queremos agradecer la colaboración de Alejandro Sánchez del Faro Información, por cedernos fotos del partido.

El conjunto del “Nuevo Mirador” se hizo con el control del partido nada más saltar al terreno de juego. El Algeciras manejó el balón a su antojo ante un Punta Umbría que tomó precauciones consciente de su infeoridad tanto física -los jugadores onubenses sólo entrenan una vez a la semana- como de plantilla.